Empieza por un objetivo concreto
Antes de escribir, elige el tipo de puesto al que quieres presentar tu candidatura. Lee varias ofertas y anota las tareas, herramientas y conocimientos que se repiten. Tu currículum debe ayudar a entender qué puedes aportar a ese trabajo, aunque todavía no tengas un empleo formal.
Busca experiencia más allá del empleo
Los proyectos de clase, las prácticas, el voluntariado y la colaboración en un negocio familiar pueden demostrar habilidades. Describe el contexto y tu participación real. No conviertas una actividad ocasional en un cargo que no ocupaste.
- Indica el nombre del proyecto o la organización y las fechas.
- Explica qué hiciste tú, qué herramientas usaste y qué entregaste.
- Incluye un enlace a una muestra de trabajo si es pública y relevante.
Escribe con ejemplos, no con adjetivos
“Responsable y proactivo” dice poco sin evidencia. Es más útil explicar una tarea concreta. Ejemplo ficticio: “Organicé el calendario de un proyecto de clase y preparé la presentación final con un equipo de cuatro estudiantes”. Utiliza este ejemplo como estructura, nunca como experiencia propia.
Organiza y revisa
Coloca formación o proyectos primero si son tu evidencia más sólida. Incluye datos de contacto vigentes, habilidades que puedas demostrar e idiomas con un nivel honesto. Una página suele ser suficiente al comienzo, pero la claridad importa más que una longitud fija.
Revisa fechas, ortografía, enlaces y el archivo exportado. Pide a otra persona que identifique rápidamente tu objetivo y dos capacidades relevantes; si no puede hacerlo, simplifica el contenido.